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28 de junio de 2018

¿Cuál es el problema?

Hoy me gustaría hablar sobre el Ki en el mundo de los negocios.

Muchos responsables de compañías japonesas nos han pedido recientemente que hagamos seminarios de Ki para sus ejecutivos. Hace más de 20 años, la mayoría de las empresas que nos pedían seminarios lo hacían porque era algo único. Sin embargo, ahora las compañías tienen una visión clara y buscan, por tanto, resultados específicos.

Para montar las grandes olas del cambio, en el mundo de hoy, es menester centrarse en algo que no tiene forma y no en algo que se pueda agarrar. Esta idea os será de gran ayuda cuando penséis acerca de este tipo de esfuerzo.

Por ejemplo, cuando hay “un problema”, e incluso habiendo intentado todo lo que se os ha ocurrido, el problema no se resuelve. ¿Cuál creéis que pueda ser la razón principal?

Mucha gente puede responder que sienten que les falta algo como “conocimiento”, “aptitudes” o “experiencia” para tener éxito. Esto puede ser una parte de por qué no pueden resolver el problema, pero lo más importante es que no entienden cuál es la naturaleza del problema.

Cuando no reconoces “¿Cuál es el problema?” correctamente, no importa cuánto te esfuerces, el problema no se resolverá. Lo que tienes que descubrir es que el problema real no es algo que se pueda conceptualizar, como los datos, sino que es algo que no tiene forma, como el Ki.

Por ejemplo, cuando tu gente no entiende lo que les dices, puede haber, por supuesto, algo que deba mejorarse acerca de “lo que les estás diciendo” y en “cómo les estás hablando”. Sin embargo, la razón principal es siempre el “Ki”, si está conectado o desconectado.

En este caso, es fácil pensar que la “conexión de Ki” equivale a una “relación de confianza”. Pero cuando esta “relación de confianza” no es lo suficientemente sólida, o incluso tiene fracturas, entonces esto significa que “el Ki no está conectado”. En ese punto, nada de lo que digas tendrá sentido. Simplemente no les llegará. Cuando el Ki esté conectado y haya una relación de confianza, serás capaz de enviar el mensaje correcto. La cuestión es que necesitas tener en cuenta cómo puedes conectar el Ki y crear una relación de confianza antes de pensar en “lo que hay que decir” y en “cómo hablar”.

Si tu cabeza está llena de ideas acerca de “qué decir” y “cómo hablar”, puede que te olvides de comprobar si el Ki está conectado o no. Consecuentemente tal vez fracases en tus esfuerzos y sientas que lo que has dicho tal vez esté equivocado, o que el modo en que lo dijiste no era el apropiado.

Sin embargo estos no son los problemas reales. No estás encontrando la solución porque no sabes “¿Cuál es el problema?” realmente. Por eso repites los mismos problemas una y otra vez.

En primer lugar, tengamos siempre ese referente de “el Ki está conectado” y “el Ki está desconectado”. Y entonces, para percibir esto correctamente, debes practicar mantener el punto uno. Si lo haces, serás capaz de reconocer el estado de “el Ki está conectado” y “el Ki está desconectado”.

Hay también otra consideración: también debemos juzgar bien cuándo es el momento correcto para hablar. En la comunicación y en la negociación necesitamos saber el ritmo.

En el entrenamiento de Ki Aikido, podemos movernos con el ritmo adecuado porque nuestra mente está en calma y podemos sentir los movimientos de nuestro oponente. Si intentas “calcular” cuál es el momento o el ritmo correcto, fracasarás.

En las enseñanzas “Zen”, se usa la palabra “Sottakudoji”. “Sotu” significa el sonido del pollito justo antes de romper el cascarón, cuando está picoteando la cáscara del huevo desde dentro. “Taku” significa los sonidos que hacen los pájaros progenitores al percibir el momento de romper el huevo y picotear la cáscara desde fuera. Este picotear de la cáscara desde dentro y desde fuera del huevo ha de hacerse al mismo ritmo y momento (“doji”) para que el pollito pueda salir del cascarón suavemente. Tanto si es demasiado tarde o demasiado pronto, ninguno de los dos es bueno. Esta es la palabra para explicar qué es ver correctamente y adoptar el ritmo adecuado.

Para hacerlo, debemos tener como base que “el Ki está conectado”. Si eres el líder o el encargado de un grupo, este entrenamiento es absolutamente esencial. Es por esto que muchas compañías demandan seminarios de Ki para la formación de ejecutivos.

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