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marzo 2017

7 de marzo de 2017

Presión

Imaginad una época en la que os enfrentáis a tareas importantes.

Mucha gente puede haber experimentado que no han podido dar lo mejor de sí a causa de la presión.

De hecho, la presión no es siempre mala.

Un poco de presión puede ser de ayuda para centrar la atención. Sentir más presión al tener que realizar una acción importante significa que el cuerpo humano se prepara, de manera natural, para una concentración intensa.

Hablando desde mi experiencia, cuando era muy joven, era muy fácil reaccionar a la presión poniéndome nervioso, y este nerviosismo me resultaba muy estresante.

Incluso ahora, después de 20 años de carrera como instructor, sigo sintiendo la presión. Por ejemplo, antes de enseñar el primer día al equipo de los Dodgers, o justo antes de aparecer en la emisión en directo de la NHK, sentí una presión enorme.

Tuve una experiencia hace unos años, cuando no sentía ninguna presión antes de un seminario, aún cuando la reunión fuera un gran congreso medico.

Era demasiado arrogante y pensaba: “¡He aprendido finalmente esta calma!” Y entonces, justo después, me planté en el estrado, me quedé en blanco y no pude recordar de lo que iba a hablar.

Nunca había experimentado algo parecido antes. Afortunadamente, fui capaz de volver a mi propio ser, y conseguir a duras penas completar el taller.

Cuando reflexiono sobre esto, veo que me acostumbré del todo a impartir grandes seminarios en aquellos días y olvidé fijarme en cada grupo de presentes. A causa de ello, no podía llegar a la condición necesaria de presión.

Desafortunadamente, olvidé el hecho básico de que cada seminario es distinto, con cambios peculiares y encuentros nuevos. Desde aquel día en adelante, siempre siento la presión como una ayuda, sin que importe lo pequeño que el grupo sea o familiarizado que esté con sus miembros.

Por otra parte, hay algunas personas que se tensan mucho a causa de la presión. En este caso, la presión trabaja negativamente porque perciben la presión de modo equivocado.

La peor manera es mentirse a uno mismo diciéndose “No estoy nervioso” aunque sientan la presión. Si la gente intenta ignorar la presión, perseguirá la calma sin fin.

Es importante dar la bienvenida a la presión, permitir que sea una parte de uno mismo y aceptarla, y ¡darle la bienvenida!

Algunas veces, dar voz a tu presión puede ser de gran ayuda. Esto no significa decir cosas negativas, pero puede ser de gran ayuda para reconocer la propia situación calmadamente.

Instantáneamente después de haber aceptado la presión, la mente y el cuerpo se adaptan y ajustan. Yo sugiero “Hacerse uno con la presión”. Si podemos hacer esto, entonces la presión misma incrementa nuestra concentración, y seremos capaces de actuar a nuestro máximo nivel.

Cuando la gente puede calmar su mente y enfrentar la realidad, aún cuando se trate de un momento crucial, puede adaptarse y ajustarse.

En Japón, en abril, hay mucha gente comenzando a trabajar en ambientes laborales nuevos. Sé que ahí hay mucha presión, pero por favor, recuerden mi consejo e intenten acostumbrarse. Este es un entrenamiento importante en la vida.

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