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agosto de 2015

3 de agosto de 2015

Liderazgo

Kiaikido_1

Para poder liderar a otros es muy importante construir primero una “relación de confianza”.

“Qué debemos hacer para construir una relación de confianza?” No hay una respuesta fácil y directa a esta pregunta, en tanto que todo depende de la otra persona y la situación que implica. Por otra parte, es muy fácil saber “cuando una relación de confianza se ha perdido o roto”. Antes de proseguir, reflexionemos y pensemos sobre esto juntos.

 

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¿Que decir acerca de alguien que no tiene confianza en sí misma o en manejar situaciones, o de alguien que es incapaz de mantener sus promesas o de ser puntual a las citas o alguien que cambia de actitud para adaptarla a la persona con quien está tratando. Creo que hay muchas otras razones que pueden contribuir a la pérdida o la ruptura de una relación de confianza con alguien.

Si empiezas a pensar “¿Qué se requiere o necesita para ganar la confianza de alguien?” y te aproximas a todas las situaciones con esta mentalidad, entonces serás capaz de comprender naturalmente.

Un ejemplo de comportamiento que contribuye a que alguien pierda la confianza en nosotros es no escuchar o atender realmente cuando nos están hablando o contando algo.

Si estás oyendo a alguien y comienzas a prejuzgarlo basándote en tu modo “correcto” de hacer algo y a decidir mentalmente que deberían haberlo hecho de determinada manera, esto significa que no serás capaz de escuchar realmente lo que intentan decirte. En ese momento, la otra persona se sentirá denegada o rechazada y el Ki dejará de comunicarse.

Por favor, no malinterpretéis. Intentad entender a vuestro compañero o compañera pensando que están en lo correcto en todo lo que dicen. Incluso si dicen algo que no es “correcto o amable”, es importante intentar entender la razón por la cual piensan así.

En este punto, a la mayoría de la gente le gustaría imponer a su interlocutor su opinión acerca de lo que creen que es “correcto”, e intentar forzar a la otra persona a pensar del mismo modo. Cuando esto sucede, la otra persona sentirá como si su personalidad y opinión fueran inaceptables, haciéndoles sentir entonces que continuar la conversación no tiene ningún sentido.

Reconoce, en primer lugar, la manera de pensar de la otra persona, e intenta luego comprender por qué piensa así y acéptalo. Esto significa entender a la otra parte o persona, lo que nos ayuda entonces a ser capaces de guiar a la otra persona o compañero.

Sólo cuando la otra persona comienza a pensar que puede confiar en nosotros para compartir sus puntos de vista y opiniones, podremos compartir realmente nuestros propios pensamientos y opiniones con ellos, pues estarán listos para aceptarlos aunque puedan diferir de los suyos.

En este momento de una conversación, si empezamos a implicarnos emocionalmente debido a una diferencia de opiniones, significa que hemos empezado a ponernos a nosotros mismos en primer lugar, y esto nunca nos ayudará a ser capaces de entender realmente lo que nuestro compañero está intentando decirnos en verdad. En este punto, nuestro flujo de Ki se ha parado, e intentar guiar a nuestro compañero o a la otra persona se convierte en algo difícil.

En el transcurso de un examen de Dan oficial, se dio una situación:

Durante su examen de ataque múltiple a un joven lo agarró su Uke. Empezó a sentirse muy afectado y comenzó a lanzar agresivamente. Un instructor que también estaba juzgando el examen ese día, lo detuvo y reprendió al joven, diciéndole que su graduación era inválida y que tendría que repetir el examen en su totalidad en otro momento.

El joven, que se tomó en serio la severa reprimenda del instructor, comenzó a caminar hacia la salida, intentando abandonar el Dojo. En tanto que yo estaba allí en calidad de examinador jefe, revisando el proceso de graduación en su totalidad, me fije en aquel joven y lo llamé, e intenté calmarlo diciéndole que se quedase hasta el final y que viese el resto de la graduación.

El joven comenzó a calmarse y se sentó de inmediato para ver el resto de la graduación. Cuando todo los exámenes concluyeron, hable con el joven y le pregunté por qué se había comportado de ese modo durante su examen. Explicó que no intentaba hacer algo en concreto, pero que le entró pánico y simplemente reaccionó.

El resto de la conversación fue como sigue:

Yo: “¿Estoy seguro de que no pretendías hacer esto a propósito?”

Joven: ”Crea por favor que no quería reaccionar de esa manera!”

Yo: “Creo que tus acciones no fueron hechas a propósito. Espero que te hayas dado cuenta de que tus actos fueron muy peligrosos para el Uke, que era parte de tu graduación.”

Joven: “Sí , me doy cuenta de ello. Lo siento mucho”

Yo: “Vayamos juntos a pedir disculpas al Uke”

Joven: “Entiendo.”

El joven se disculpó sinceramente con su Uke, ya que no había lesiones, afortunadamente, no fue un problema. El joven ha continuado entrenando y ha mejorado significativamente. Si hubiese salido inmediatamente después de haber sido tan severamente reprendido, creo que su vida se habría desarrollado de distinta manera.

Durante esta situación, fui capaz de guiar al joven. Si nuestra mente no está en calma cuando intentamos entender a alguien, todo lo que haremos será forzar nuestra opinión sobre el otro; esto es de hecho terrorífico, en tanto que resultará muy controlador y dominante. Siempre aconsejo no comportarse así.

Este proceso es el mismo que el de ser capaz de guiar y lanzar a tu compañero durante un entrenamiento de Aikido. Si intentamos mover a l compañero según como creemos que él o ella deberían moverse, porque creemos que ya entendemos la “manera correcta” de mover y realizar la técnica, seguiremos chocando con nuestro compañero y no seremos capaces de guiarlo y lanzarlo.

Entendiendo a tu compañero podrás guiarlo y lanzarlo. Esto es entender y poner en práctica los “5 principios del Shinshin Toitsu Aikido.”

5 Principios del Shinshin Toitsu Aikido

1)   1)  El Ki está extendido.

2)    2) Conoce la mente de tu oponente.

3)     3) Respeta el Ki de tu oponente.

4)    4) Ponte en el lugar de tu oponente.

5)    5) Actua con confianza.

Escuchar es ser capaza de entender al otro. Esta es una de las mejores prácticas que podemos aplicar fuera del Dojo en nuestra rutina en la vida diaria. Continuemos practicando esto juntos.

 

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